Es inevitable querer evitar daños

Empezaré a contar la historia desde el principio.
Es la historia de como alguien puede hacer que sientas tantas cosas opuestas sin si quiera pretenderlo,
es la historia de como tu montaña rusa te sorprende y te sostiene en el pico mas alto con una sonrísa como único combustible, de como nadie se convierte en todo y de como todo vuelve a ser nadie dejándote sin nada.
Esta historia habla de el, lo llamaremos J.S.
J.S era mi mejor amigo,era el chico que daba todo por ese alguien que no se daba cuenta de su infinito amor, tal vez si se daba cuenta, pero no quería verlo.
Para mi, la cosa estaba bien así y no fue suficiente.
Hace mucho que no me siento tan feliz, hace tiempo que mi risa no ensordece sus oidos ni mis ojos se congelan en su reflex, hace mucho que no nos perdemos en el monte para escapar de nuestras ruinas, hace incluso demasiado que no lloramos juntos.
Le echo de menos, le echo mucho de menos.
A veces era insoportable pero era mi insoportable, a veces me sacaba de quicio o me enfadaba con tonterías que no aguantaba, pero siempre estaba ahi, siempre tenia sus abrazos cuando estaba mal, sus buenas noches cuando estaba sola y sus fotos cuando me sentia fea.
Es inevitable recordarle, aunque sepa a ciencia cierta que esa persona ya no existe.
Hace ya que empezó a conocer a la que ahora es su novia y ya no lo veo, ya no hablamos, ya no esta a mi lado cuando le necesito, ni sabe nunca que me pasa, que pienso o como estoy, aunque no es en realidad lo que me preocupa, no tiene la culpa de que nos hayamos distanciando poco a poco aunque si de haber cambiado. De renunciar a sus valores, a sus motos y a su vida por complacer a otra persona y ahora no puedo evitar pensar que pude haberlo evitado, que en cierto modo fue mi culpa y la única forma de seguir avanzando es tomarme ese tiempo tan increíble que he pasado a su lado como la parte bonita de un sueño que dicen que viví.

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No se está tan mal

No se está tan mal cuando te has ido,
no se está tan mal conmigo.
No se está tan mal estando sola,
sin consuelo, sin abrigo.
No se está tan mal,
no hay maldad si no hay testigos.
No estoy tan mal si no te sigo,
si persigo cada sueño
como único camino.
No estoy mal si no respondo
al dolor que tengo
en el fondo del bolsillo,
Me encenderé otro pitillo
y estaré inerte en el sitio
siendo fuerte
a ver si así vuelve mi suerte.
No se está tan mal sin autocastigos
ni arañazos,
sin el alma hecha pedazos
ni tiritas despegadas
que ya no curan tus alas.
Iré feliz de sala en sala,
transmitiendo este mensaje,
Para que el día de mañana
no haya tanto personaje
con ganas de hacernos daño,
olvidando que antaño
también tuvo algún anclaje.

Avanzar aún no es pecado.

Ya no hablaremos de la coincidencia que fue coincidir tantas veces en distintos puntos de este globo.
No veremos mas juntos la vida
a través de un vaso de tuvo distorsionada por los hielos,
ni nos libraremos de que nos pillen, por los pelos.

El momento de la despedida
ha llegado y ni si quiera
hay un “adiós”
ni un “encantado.”
Tu imagen, en el margen de la foto, es lo único que aún no se ha fugado.
El único recuerdo que todavia no he arrancado,
ni lo haré,
hasta que pare de perder la orientación, al escuchar tu respiración en cada canción triste,
intentando no averiguar lo que en realidad sentiste.
Esperaba tu fuga para seguir con mi camino, pero el destino,sin darnos cuenta,adelantándose a nosotros, tiró la puerta abajo en una de las patadas que sin quererlo, nos dimos en el alma, como invitándote a marcharte.
No estaba preparada, protegida ni arropada y ahora es un dolor cortante y frio que no se calma,
un sinsentido constante que no cesa, haciéndome a menudo,del pánico, presa.

Debería no importarme pues sabía que a esto nuestro le quedaban solo dias, que no eras capaz de amarme, ni de amar.
Se que solo fui un pez más en tu inmenso mar, pero está vez no ocultaré lo que siento.
Cuando llegó el final del cuento, vino avisarme de tu fuga, la tortuga de Sabina, comentó, que debía armarme de valor, quitarme cada espina, darle a mi vida color y purpurina pues deje de estar atada, me dijo “ya estás liberada” y en realidad, solo estaba destrozada.
Se marchó a buscarte, sin saber que tu dolor es arte, dejándo mi energía despeinada y mis ganas esperándote.
Descubrí mojada mi mejilla en la inmensa soledad que me invadía y vi que a veces, la verdad por que no duela, se maquilla.
Hoy se que en realidad no hubo piedad con esta chica que ahora en ruinas y con dolor interno intenso sigue intentando sacarse las espinas.

Todo y nada.

Gracias por ser huracán y voluntarios,
terremoto y hospitales.
Armas en Irak,
comida que va a Siria.
Crimen y consuelo,
frío y abrigo.
Problema y solución,
amenaza y anhelo.
Pasión y castigo,
dolor y suerte.
Enemigo y amigo,
Paz y temor.
Sabor a hielo ardiendo entre los dedos,
torbellino de emociones.
Que igual que dañas, recompones.

Hablemos de carencias afectivas

Hablemos de por qué siempre que se desatan mis tinieblas y salen a la luz mis carencias afectivas apareces tú en mi mente.

Comentemos tomando una cerveza la posibilidad de olvidarlo todo y de lo absurdo que suena.

Imaginemos lo perdidos que estaríamos si no nos hubiese ayudado
hacernos tanto daño.

Invítame a un trago o a un tango barato, a bailar sin bajar del taburete,
a pintar en el retrete, a subirnos a la parra y a no querer morir cuando la cabeza nos estalla en la barra.

Vamos a volver a jodernos de frio echando el rato en los portales,
a reírnos de todos los mortales que aún creen en el amor, a ir a ciegas.

Mírame, como cuando sabes que no tengo razón y me besas,
como cuando se me ve el miedo
y me arropas con tu cuerpo
ausente de afecto.

Regálame abrazos que potencian mis creencias y camuflan las carencias.

Ríete, ríete de verdad,
como lo hacías conmigo,
vamos a volar leyendo a Bukowski, Lorca y Neruda, a esas noches de whisky en las que estaba desnuda sin quitarme la ropa, a brindar solo con el hielo de la copa.

Volvamos a ser nosotros dos sin medias tintas, ni miedos tontos, a ser la crítica de tantos.

Dejame escuchar tus historias hasta que se vaya la luna, aunque resulten ser ficción, cántame con la voz ronca alguna canción de cuna y baladas tristes de ojos verdes aceituna.

No dejes que cuente está historia que habla de irme o quedarme,
de buscar otra vacuna y dejar de deprimirme cuando teniéndote lejos solo veo los reflejos de un desastre que hoy ayuna, me pregunto dónde está el cuento que me creaste, tanto daño nos hicimos y tan sola me dejaste que ahora pienso que me pierdes y no me invade la agonía, “pobrecillo” pienso luego, tiene tanta tontería y aunque es difícil todavía tomar una decisión, la cama es bastante fría y tú ausencia hoy se notó.

Ven ya y hazme lo que quieras
sabiendo que en la mañana,
Cuando el sol traiga otro día, nos marcharemos sin drama a ser parte de la llama que el recuerdo nos creó.

“Porque en las noches de frio tu recuerdo es la mejor hoguera que podrían prenderme. “